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No. 88 / Abril 2016


Azul Ramos
(Acapulco, Guerrero, 1993)



Tres poemas tristes de agua y muerte


I

Recuerdo a mi abuela en su cajita de cristal:
reposaba sus cabellos como algas marinas,
suspendida en agua salada.

La cobijé con caracoles,
                                           su cuerpo eran restos de una tragedia marina.


II

Cronos dibuja un reloj de arena y lo nombra La Roqueta.
El mar se ha vuelto algo distinto:
                                                            venganza de un padre adolorido.

arriba es tela azul-coral para atraer piratas
                                                               alimento de sirenas.
Abajo, arena que vuelve piedra todo lo que toca.


Cronos se glorifica como el dios que controla el mundo,
dios del tiempo,
dios de muerte,
dios                                           hoy vives
                                                   mañana mueres.

Cronos ha dibujado un reloj de arena
y lo llama La Roqueta.

Arriba es azul como es en el cielo,
Abajo es amarillo
                                y quema
                                y mata
                                y congela
                                y te vuelves piedra.

El tiempo es la oportunidad de quien no nació sincronizado a alguien más.
A esos, Cronos los bendice, los atrae al mar y los festeja con campanas de piedra y bahía.


III

De un tronco cuelgan nuestras almas como ramas quebradizas,
tocamos la laguna con nuestros brazos a medio partir.

Los ojos son nidos abandonados,
paja amontonada que no guarda nada.

Cuelgan nuestras almas y nos deshacemos poco a poco,
los muslos comienzan a romperse,
las piernas caen con las rodillas:
                                                      flotan en la laguna.

Caen cocos que alguna vez fueron nuestras cabezas,
unidas por un tallo que se alimentaba de la laguna que ahora nos ve caer.

Nada queda de lo que alguna vez fuimos aquí.
Con nosotros solo quedan troncos secos.

La laguna se desborda,
                               nos come la piel hasta matarnos.